¡¿Por qué el nogal no da uvas!?
¿Por qué el nogal no da uvas?
Sencillo. ¡Porque es un nogal! Da nueces, no uvas.
A veces pienso que cuando algo no está funcionando, no es que no lo quiera o no esté intentando lo suficiente, sino que sistemáticamente hay algo que lo impide. Si quieres uvas, compra un racimo de uvas, no forces a un nogal porque simplemente no funcionará.
En gran parte de la carrera de ingeniería química nos enseñan a pensar en procesos. Esto significa entender que todo ocurre en etapas conectadas: hay un punto de inicio (entrada), un conjunto de acciones o transformaciones intermedias, y un resultado final (salida).
Para explicarlo de manera más clara, imagina que cocinas pasta.
Entrada: Pones agua en una olla y la calientas.
Proceso: El agua se calienta hasta hervir, agregas la pasta y la cueces.
Salida: Obtienes pasta cocida lista para comer.
No importa cuántas veces repitas el proceso, siempre que sigas los mismos pasos, obtendrás el mismo resultado.
Lo mismo pasa en ingeniería química: si introduces una sustancia en un sistema diseñado para transformarla, el resultado dependerá del proceso que ocurre en el medio. En una caldera, el agua entra, se calienta y sale como vapor, porque el sistema está diseñado para eso. Nunca te saldrán hielos o jugo de piña.
Pensar en procesos nos ayuda a entender cómo funcionan las cosas, predecir resultados y optimizar lo que hacemos.
Y en general, un buen diseño (de cualquier giro) cumple con cierta función en específico. Si el resultado no es el que deseamos, quizá el diseño o proceso no es el que necesitamos. Requiere un perfeccionamiento, o bien, un cambio drástico.
Por mucho tiempo quise despertarme temprano, pero por más alarmas que pusiera, no lograba levantarme a las 5:30. Mi cuerpo necesitaba al menos siete horas de sueño, y acostarme a las 12 lo hacía imposible. En cuanto empecé a dormir a las 10, despertarme a las 5:30 dejó de ser un problema. La clave para mejorar este proceso fue la hora de dormir, no las ganas. Del mismo modo, analiza tu proceso e identifica qué te impide lograr tu objetivo.
Nada cambia por arte de magia; todo requiere una acción distinta para generar un resultado diferente.
No te preocupes si no sabes que cambiar. A veces tenemos ceguera de taller y estamos tan inmersos que se nos complica ver qué está mal o por qué no funciona como quisiéramos. Por eso, el apoyo de alguien externo puede ayudarnos a mejorar el proceso o ver las fallas que hemos obviado.
Personalmente, en los últimos años he querido algo que no se ha podido dar y no sé… A veces pienso que estoy haciendo algo mal o qué quizá no soy o no estoy haciendo lo suficiente. Puede que no sea el caso y sea mera cuestión de suerte y malas coincidencias, pero nunca está de más analizar qué estás haciendo y qué puedes cambiar para fomentar aún más cierto resultado. Quizá no todo está en tus manos, pero puedes aumentar las posibilidades de que suceda con lo que sí puedes controlar.
En fin, ¡hasta la próxima! :)