compra un buen colchón
—¿Y no están muy caros? —le pregunté a mi papá mientras mirábamos el colchón.
—Vas a dormir en promedio ocho horas todos los días —respondió. Hizo una pausa, me miró y agregó—: Si quieres amanecer de buenas para el día, lo vale.
Existen cosas que pueden parecer caras (relativo a cada quien) y que quizá se salgan un poco de nuestro presupuesto, pero, después de dormir plenamente todos los días desde que mi papá compró ese colchón, puedo decir que hay cosas que realmente valen la pena.
Estas inversiones, aunque costosas, traen consigo un alto beneficio. Más aún si su utilidad se prolonga en el tiempo: a largo plazo, el retorno de inversión (ROI) puede ser absurdamente bueno. Tanto que, en retrospectiva, uno termina diciendo: “Fue la mejor opción, sin duda”.
¿Y cómo saber si algo merece la pena?
No hay reglas fijas, pero estas tres preguntas me sirven como guía:
¿Qué tan seguido lo podría usar? (diario, semanal, mensual…)
¿Qué tanto solucionaría o facilitaría un problema actual? (aunque sea pequeño, puede ser exponencial).
¿Qué pasa si no invierto en ello? (¿tendría consecuencias positivas o negativas?).
Aquí unos casos personales donde considero que vale la pena:
Mis audífonos: Una buena cancelación de ruido y un sonido claro se aprecian en el día a día.
Mis tenis: Son muy cómodos, ideales para alguien que camina demasiado.
Mi cámara: Está directamente relacionada con la calidad y facilidad de mi trabajo.
Mi cómida: Eres lo que comes; ¡come bien y rico!
¿Cuáles se te ocurren a ti? ¿Qué cosa usas muy seguido?
Si inviertes en cosas de valor que usas todo el tiempo, el retorno de inversión es enorme, y la decisión se vuelve más sencilla. Para nada quiero promover el consumismo, mas bien, una compra inteligente que te permita comprar y desechar lo menos posible.
Ahora bien, aunque la calidad suele estar asociada a un alto costo, eso no significa que todo lo costoso sea de calidad o valga la pena. Cada caso es único. Pero sí vale la pena preguntarse:
¿Qué pasa si ahorras o gastas un poco más entre una opción “buena” y una “excelente”?
¿Qué tanto esa inversión te facilitaría la vida?
¿Te ahorraría tiempo? ¿Te ahorraría estrés?
En lo personal, no considero que “el qué dirán” sea un factor relevante, ya que eres tú quien usará ese objeto, no los demás. Tampoco creo que valga la pena endeudarse para conseguir los beneficios; créeme: esforzarse para disfrutar del pasado es mucho más satisfactorio.
Siguiendo esta lógica, me pregunto: ¿en qué más puedo invertir de valor que use TODO el tiempo, y cuyo retorno de inversión sea abismal?
En el blog de la siguiente semana, te compartiré mi respuesta. :)