creo que somos muy duros con nosotros mismos.
Creo que somos muy duros con nosotros mismos,
que nos exigimos más de lo que exigimos a los demás,
como si nunca fuera suficiente lo que hacemos.
Creo que nos medimos con reglas que cambian,
pero siempre nos ponen del lado perdedor.
Creo que olvidamos con facilidad todo lo que hemos logrado,
como si los éxitos caducaran y las fallas fueran eternas.
Creo que no vemos lo lejos que hemos llegado,
ni todo lo que hemos sacrificado.
Creo que perseguimos metas y sueños que nunca elegimos,
pero las cargamos como si fueran nuestros y
nos presionamos por cumplirlos sin preguntar por qué.
Creo que nos hablamos con dureza y sin paciencia,
mientras a otros les regalamos palabras amables.
Creo que podríamos ser felices en este momento,
pero nos distraemos pensando en lo que aún nos falta.
Creo que ya logramos lo que un día tanto deseamos,
pero se nos olvidó celebrarlo y reconocerlo.
Creo que seguimos sintiéndonos vacíos y poco dignos,
cuando en realidad ya somos suficientes.
Creo que lo valioso se nos escurre entre los dedos,
porque estamos ocupados en cosas sin peso.
Creo que estamos tan enfocados en lo que nos falta,
que olvidamos todo lo que ya tenemos.
Creo que la felicidad es más simple de lo que pensamos,
pero también… creo que somos muy duros con nosotros mismos.
Hablé en plural, pero lo sentí en singular.
¿Y tú, qué tan duro eres contigo mismo?