Monterrey… una ciudad que quiero seguir queriendo

Ponte comodo, porque me dejare ir. No hablare de datos, solo de lo que siento al ver mi ciudad.

Lo bueno

Soy originario de Guadalajara, pero desde los 6 años he vivido en Monterrey. Aquí tengo toda mi vida hecha. Esta ciudad me ha dado una excelente educación, trabajo, me ha dado grandes amigos, familia y en especial, gran parte de quien soy.

Además, me mama ver las montañas y ubicarme fácilmente al ver el imponente Cerro de la Silla, o la impresionante "M" en San Peter, o la majestuosa Huasteca, Mitras o el cerro del Topo Chico… me encantan, me fascina ver las montañas. Es algo que no valoramos en nuestro día a día, pero solo hace falta un día en otra ciudad para apreciar lo bellas que son, claro, cuando se dejan ver.

Monterrey le ha dado trabajo a millones de personas, regios y no regios. Ha sido bondadoso con todos los que buscan jalar y buscar un mejor futuro. Personas de todo México han llegado a estas tierras en promesa de un trabajo y lo han conseguido. Yo he escuchado esas historias repetidamente, de cómo gente nunca pensó tener “x” sueldo, o la prestación de “vales de despensa” y mucho menos su propia casa. Como que es bien sabido que si buscas jale, lo encontrarás aquí.

Lo malo

Siento que Monterrey es una excelente ciudad, tan linda, pero que con mucha dificultad pudiera definir con certeza su cultura, más que todo porque hay tantos contrastes socieconómicos que hacen que hayan diferentes versiones de la ciudad. Algunos dirían que es una ciudad de gente chambeadora con mentalidad meritocrática, orgullosa de ser regia, buena onda, familiar y conservadora, que le gusta hacer carne asada los fines de semana porque, bueno… no hay mucho que hacer, fuera de salir, gastar y comprar, para quizá lucir un poco mejor ante los vecinos… aquí si me da curiosidad ¿tú cómo describirías la cultura regia?

Este 4 de marzo, hubo varios incendios masivos que devoraron a la ZMM hasta asegurarse de que no quedara un metro cúbico libre de contaminación y humo. Nos llevó la chingada. Muy literalmente. Al menos en lo que he estado viviendo aquí, nunca había visto algo tan catastrófico como lo de ayer. El cielo era un matiz de gris, rojo y negro. No había azul que nos indicara que era el cielo, que el aire estaba limpio, que fuera sano estar ahí. Hubo demasiado caos y destrucción; varios resultaron heridos, evacuados de sus casas y otros muchos perdieron sus trabajos. Checa este reporte de Telediario.

Ya previamente nos ha llevado la chingada con la de sequía del 2022 (BBC). Estuvo demasiado crítico, bueno, para algunos, claro. Todos llenando cubetas y tambos a lo estúpido para tener agua suficiente, ¿para cuándo? Para cuando hubiera de nuevo. Mi familia tuvo suerte relativamente, pues había cierta “frecuencia” que era manejable. Pero había cada historia de terror de cómo gente llevaba meses sin agua en sus tuberías, con todos los problemas de higiene y sociales que esto conlleva. ¿Por qué cubetas y tambos? ¿Acaso no tienen tinacos en sus casas? -Preguntó el resto del país- Ah, claro, es que se me olvidó mencionar que, como hace decadas Nuevo León no sufría de una crisis hídrica, se le hizo fácil a las constructoras no gastar en tinacos o cisternas en las casas, así como a Agua y Drenaje no regular la oferta de agua, dando el sentimiento de abundancia, que todo estaba en orden… hasta que ya era demasiado tarde para implementar medidas y prevenir una de las crisis más fuertes en el estado. Sin agua. ¿Se imaginan? Una ciudad de 5.3 millones de ciudadanos sin agua, sin el líquido más vital para vivir. Lo curioso de aquí es que siempre había agua de Ciel, Bonafont, Epura… siempre había Coca-Cola, la cerveza no falto… ahí la oferta nunca disminuyó. Curioso ¿no? no tanto.

Yo trabajé en una empresa que tiene emisiones de CO2 y de particulas, pero al ver los estudios referentes a ¿cuánto contaminamos en partículas PM2.5 y PM10?, resultó que cumplíamos las normas sin problema. ¿Por qué? Porque las normas están muy holgadas. Es como si el profesor barco las hubiera escrito para que todos pasaran. Las industrias no incumplirán su tarea de cuidar el medio ambiente si la calificación mínima para pasar el examen es de 30%, aun cuando a nivel mundial se recomienda un 90% para pasar. Nuevo León dice: “Huevos, pendejo, a mí me apadrinaron las empresas y no puedo defraudarlas”. Porque, claro, se sabe, ¿quién fundó Monterrey? Unos pocos apellidos y empresas.

Ahora, habiendo trabajado en una industria que contamina y siendo ingeniero químico, te puedo asegurar que todos los procesos industriales contaminan, es inevitable, pero hay formas de mitigarlo, reducirlo e incluso compensarlo. Pero, mientras no haya incentivos o penalizaciones, seguiremos valiendo madres.

El problema es complejo porque, en un mundo globalizado, todo está conectado y por lo tanto, no es tan sencillo “cerrar empresas” que contaminan. Además de la resistencia de los inversores y empresarios para que sigan facturando a pesar de las contaminaciones, también hay un tema de generación de trabajo. Muchas de estas industrias dan empleo a miles de personas que dependen de ellas para subsistir, y su cierre abrupto podría generar crisis económicas locales y problemas en cadenas de suministros… pero da igual, porque si no hay ciudad sana… ¿cuál sería el chiste de vivir ahí? ¿solo trabajar hasta que te intoxiques?

Ya para terminar de rantear, otro punto clave, crucial, urgente, necesario es el tema del transporte público. Yo me muevo en camión desde los 16 años y han pasado 8 años y sigue apestando. Mi experiencia considero que ha sido mala, pero decente en comparación con millones de personas que lo toman a diario y sufren. Habiendo personas que toman hasta 3 camiones, con tiempos de espera de hasta 2 hrs para luego transportarse otras 2 hrs como mínimo. Valioso tiempo perdido. Tiempo en el que maldices cada segundo de espera, de incomodidad, de frustración, de no poder llegar a casa a descansar después de una putiza de trabajo.

Lo peor es que uno se pregunta: ¿quién toma las decisiones que pueden hacer posible un cambio? Un verdadero cambio, uno estructural, no el que nos mienten al decirnos que te bañes en 5 min y recicles plástico, no esas mamadas. Algo verdadero. Las personas que toman decisiones están viviendo una percepción totalmente alterada a la promedio en Monterrey.

No usan el transporte público, así que, ¿qué chingados les importaría solucionarlo?, en especial si tienen Teslas que se manejan solos o hacen home office desde una playa. ¿Qué chingados les importará solucionar el aire si tienen purificadores de aire de $25k y una casa con aire acondicionado hasta para el cuarto del perro y con chingos de árboles por toda la casa ¿Qué chingados les importaría solucionar el tema del agua? si tienen 10 tinacos y cisternas ocultas en su casa, hecha por un arquitecto extranjero que les diseño una alberca con tobogán y fuentes.

¿Qué chingados les importará solucionar la educación pública y anticuada? cuando a sus hijos los envían a privadas desde el kinder, para que aprendan su tercer idioma entrando a secundaria y hagan intercambios en el extranjero ¿Para qué chingados fomentar la cultura, espacios de recreación y al aire libre para toda la comunidad? si es que ellos pueden visitar los museos más exclusivos de Europa, esquiar en nieve o tener arte valioso en su propia casa… diganme ¿hasta cuando les importará influir en la solución de estos problemas? Pues seguramente hasta que estos problemas les afecten lo suficiente.

Siento que a los ciudadanos de Monterrey nos pasará algo como a la rana que cuecen en agua: la colocan en agua al tiempo y paulatinamente le suben la temperatura hasta que es demasiado tarde. Para cuando se da cuenta, ya está cocida y la rana ni se dió cuenta. Eso me da miedo, que en el futuro digamos ¿en qué punto pasamos de A a Z? De ser una ciudad decente y aspiracional, a una en donde no sabes a qué crisis ponerle más atención.

Esta foto la tome en la carretera Saltillo-Monterrey entrando a la ciudad y me acuerdo que dije “estoy manejando a la ciudad del aire gris… conscientemente estoy entrando a ella. Es como aceptar una sentencia de muerte”

Para terminar, creo que la gente no se va de Monterrey porque no tiene opción o porque le tiene extremo cariño y nostalgia, pero esta ciudad necesita actuar antes de que todo se vaya al carajo. Personalmente, me gustaría seguir viviendo aquí, pero a este paso… lo dudo mucho.

Tenemos que hacer ruido. Tenemos que exigir. Tenemos que contar nuestras historias, a ver si con suerte alguna convence a alguien con suficiente influencia.

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PD. Adjunto algunos post que leí en estos días y me gustaron demasiado. Haz click en el enlace para leerlos completo en Instagram.

Columna de opinión de Política en Corto acerca de la contaminación del aire en Mty. Buenisimo.

Post de Cómo Vamos acerca del aire en Monterrey

Tirá cómica acerca del consumismo consciente.

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creo que somos muy duros con nosotros mismos.

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