Falle por un minuto

En días previos había pasado varias veces por el Puente Atirantado de Monterrey. Más que el puente, me impresionaba la vista que se tiene desde ahí, particularmente justo antes del amanecer. Así que me propuse conseguir dos fotos con esa perspectiva. Pero fallé por un minuto.

  • 6:20. Sonó la alarma. Posponer.

  • 6:50. Desperté. Salí de la casa y empecé a manejar.

  • 7:16. El amanecer estaba en su punto y yo atorado en el tráfico.

  • 7:23. Tomé la primera foto con prisa. El río Santa Catarina guiando al prominente Cerro de la Silla con el sol a punto de salir.

  • 7:25. Avancé 100 metros. Un mejor panorama. Una silueta de edificios y urbanización que enmarca el Cerro de la Silla. Era la foto que quería. Apunté. Too late. El sol había salido.

Me dio mucho coraje haber perdido la toma porque fue por un minuto de diferencia. Un minuto en el que el sol se asomó, la luz se intensificó y todo se volvió contraluz. Por un minuto no lo logré y fue en vano mi esfuerzo. Pero el coraje no fue por no tomar la foto, sino porque por pereza ignoré mi alarma, a pesar de que sabía que el tiempo era crucial.

No hay mucha reflexión el día de hoy. Solo un desahogo de que a veces, por unos segundos, fallas. Hay tiempos que se tienen que respetar, como los de un amanecer, y si te los pierdes... I’m so sorry, bro.

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