Se incendia tu casa ¿qué te llevas?


Los incendios en Los Ángeles a principios de 2025 fueron la gran noticia durante todo enero, tanto por la magnitud del desastre como por el renombre de la ciudad. El fuego arrasó con miles de hectáreas y obligó a evacuar a cientos de miles de personas.

Aunque fue un incendio diferente al de enero de 2025, se popularizó un video en el que, dos meses antes, la casa del famoso Rainn Wilson —mejor conocido como Dwight Schrute en The Office— también sufrió un incendio en Ventura. Su casa se quemó parcialmente, consumida por las llamas, dejándola irreconocible. Lo que antes era parte de su hogar ahora eran solo cenizas y piezas quemadas.

Mientras caminaba por los restos de su casa compartió lo siguiente:

"There's some kind of valuable lesson, uh, here. I'm not sure what it is. Kind of death and fire teaches you a lesson about the impermanence of life, and the preciousness of what we have. So I hope you all stay grateful today for what you have."

Al final, él concluye que fue una desgracia que parte de su casa se quemara, pero reconoce que pudo haber sido peor y agradece lo que permaneció intacto.

"We lost a lot of trees, but we also kept a lot of trees, isn't that life?"


Esos incendios de LA y los recientes en Monterrey, me generaron dos vertientes de pensamiento:

  1. ¿Qué es lo que realmente importa en la vida y cómo puedo vivir más ligero? Lo cual compartiré en otra entrada del blog.

  2. ¿Qué salvaría si mi casa se está incendiando? Lo discutiré a continuación:

Si hay un incendio en mi casa, ¿qué me llevaría?

¿Hay algo entre todas mis cosas que valga la pena? Si tengo "suficiente" tiempo, ¿qué salvaría?

Inmediatamente miré mi cuarto y pensé: "Obvio me llevaría lo más caro", quizá mi laptop o mi cámara. Pero, llevándolo al límite, la verdad es que no hay nada en mi cuarto por lo que arriesgaría mi vida en un incendio. Me valdría madres. Que se queme todo con tal de estar bien.

Tómate unos minutos y haz el mismo ejercicio: ¿tú qué salvarías? ¿ropa? ¿tecnología? ¿recuerdos? ¿coleccionables? Si tu respuesta es similar a la mía y tampoco sacrificarías tu salud por quemarte o inhalar humo, entonces, en nuestra escala de valores, priorizamos más nuestra salud que las cosas materiales, ¿no?

Sería una interesante conclusión, considerando que constantemente sacrificamos nuestra salud y bienestar por cosas. Sacrificamos nuestra salud y bienestar por lo material: trabajando sin descanso para ganar más, endeudándonos para aparentar éxito o privándonos de lo esencial para comprar lo último en tecnología.

Ahora, llevándolo aún más al extremo: si un amigo, mis hermanos, mi papá, mamá, o mi perrita estuvieran atrapados sin salida dentro de un incendio… con demasiado miedo, pero sin duda alguna me lanzaría a intentar rescatarlos. Ahorita me resulta muy fácil decir que sí, y espero nunca tener que comprobarlo. Pero en dado caso, ¿significa que valoro más mis relaciones afectivas fuertes que mi salud? ¿Prefiero arriesgar mi integridad física por alguien que amo?

Los invito a ver el siguiente video, donde un hombre no abandona a su amigo peludo en medio de un incendio. Creo que podría resumir un poco la esencia de este blog (haz click en la imagen).

Entonces, por ley transitiva, significa que las personas (y nuestras mascotas) son más importantes que cualquier cosa materia; pero pareciera en el día a día que no… Preferimos estar con nuestros teléfonos en lugar de platicar más con nuestra familia, trabajar más en lugar de salir con nuestros amigos, o prestar más atención a las novedades a comprar en lugar de los sentimientos y pensamientos de las personas.

Siento que muchas de estas situaciones extremas, como un incendio, un accidente grave o una pérdida importante, pueden darnos respuestas valiosas sobre cómo vivir y qué es lo que realmente importa.

El fuego consume, destruye y transforma en cenizas lo que parecía permanente, al igual que la muerte nos recuerda que todo tiene un final y nos obliga a valorar lo que tenemos y que, en un momento de pérdida o peligro, lo material deja de importar tanto.

No sé, igual no tengo una respuesta, solo preguntas que una situación extrema me hizo pensar.

Anterior
Anterior

tu vida en una mochila

Siguiente
Siguiente

Me gustaría ir a mi propio funeral