Tenemos todo para ser felices
“Tenemos todo para ser felices y no lo sabemos”
Hace poco leí esa frase y lo primero que te preguntas es: ¿acaso es verdad? ¿Ya tengo todo para ser feliz? Y, si es así, ¿por qué no lo siento? Quizá ya poseemos los elementos necesarios para sentirnos plenos y satisfechos, pero estamos tan atrapados en preocupaciones, aspiraciones o comparaciones, que no logramos apreciarlo.
Estas últimas creo que influyen brutalmente, pues ¿cómo no vamos a sentirnos infelices e incompletos cuando pasamos horas y horas viendo la vida de otras personas en redes sociales? Es un constante bombardeo adictivo de que nos falta algo o de que no estamos viviendo una experiencia que alguien sí. Todo se vuelve una comparación material: ¿quién tiene más? ¿quién puede comprar más? ¿quién tiene más seguidores? ¿quién es el más popular?
Pasamos tanto tiempo viendo lo que otros tienen que nos olvidamos de valorar lo que nosotros tenemos.
La felicidad es un sentimiento humano que ha estado presente desde que éramos simples sapiens; no fue algo que se inventó con el capitalismo. Al contrario, la incesante búsqueda de la felicidad en sí misma sí es algo muy moderno, diría yo, orientado a vendernos algo que supuestamente nos la puede otorgar: como tomar una Coca-Cola, beber un vino en París, oler a Coco Chanel o tener una casa enorme en San Pedro. Esto no hace sentido, pues, de otra forma, humanos como Sócrates, Jesús o Moctezuma no habrían experimentado la felicidad.
BAck to basics.
Si regresamos a lo básico, podríamos decir que la felicidad viene de conectar: con otros, con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea. Está en esas charlas profundas, en compartir un momento de risa, en sentirnos parte de algo más grande, o en saber que estamos haciendo algo que realmente nos importa.
La felicidad también está en la paz, en no tener que aparentar ni acumular, en tener una vida que resuene con nuestros valores y que tenga un propósito propio. Lo mínimo que necesitamos para ser felices, en su esencia, suele ser sorprendentemente simple. Yo he aprendido que se centra en estas bases:
Relaciones significativas:
Sentido de propósito:
Tiempo de calidad con uno mismo:
Autenticidad y libertad de ser:
Salud y bienestar básico:
En una sociedad en el que nos bombardean que la felicidad está en comprar, tenemos que hacer el esfuerzo consciente de distinguir qué realmente importa y recordar que una rica cena con tus amigos, ver a tu familia unida y sana, ver un atardecer, ir a una cafeteria a leer o en pasear a tu perrito son más suficientes para ser felices :D
Si me muero el día de mañana, puedo afirmar que al momento he vivido una feliz :)